Vientre de barro y agua,
en ti germinan las semillas
y la vida misma se alza.
En tus pechos corren ríos de plata
y por tus pezones emana un manantial
que calma la sed y llena de paz.
Tus brazos son grandes muros que protejen
tus manos son reugio para e perdido
y de tus labios brota el consuelo para el afligido.
Irradias luz y puresa
te arraigas a la tierra con fuerza
y protejes todo lo que te rodea.
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